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Un reciente estudio de la Universidad de Texas publicado el pasado dos de mayo en el Anatomical Record defiende que los mejores corredores del mundo animal tienen unos globos oculares más grandes.
Obviamente no estamos hablando del tamaño absoluto del ojo, sino del relativo. Es decir, hay que tener en cuenta el tamaño y la masa corporal del animal. De no ser así el elefante sería sin duda uno de los animales más veloces sobre la tierra, ya que el tamaño de su globo ocular es mucho más grande que el de, por ejemplo, una gacela, aún cuando ésta es mucho más rápida.
Para este estudio sólo se tuvo en cuenta a mamíferos y se estudiaron tres variables: tamaño/masa corporal, tamaño del ojo y velocidad máxima alcanzada. Haciendo una comparación cruzada de los datos se pudo ver que si se enfrentaban el tamaño del órgano visor con el del cuerpo del animal, aquellos animales que tenían un tamaño relativo mayor eran los más veloces. Es por ello por lo que la tabla que se formó estaba encabeza por animales como el guepardo o el caballo.
Chris Kirk, investigador en la universidad donde se ha llevado a cabo el estudio, subraya la lógica de este hecho ya que, según comenta, “en lo vertebrados, un incremento en el tamaño del ojo conlleva un incremento en la agudeza (mayor detalle) y en la sensibilidad de la visión (mejor visión con luces tenues)”. Unas capacidades que la evolución se ha encargado de potenciar en los animales que más rápido se mueven, ya que las necesitan si van a moverse a altas velocidades.
En el estudio también destaca una notable excepción, el ser humano. Al parecer tenemos un ojo muy grande para lo que nos correspondería si nos atenemos a los valores antes descritos, ya que el ratio tamaño ojo/cuerpo nos acerca animales muchos más veloces que nosotros, como el lobo.
Según científicos de la Australian National University (Camberra) el aumento de los casos de miopía en las grandes urbes de extremo Oriente se debe a la escasez de horas que los jóvenes asiáticos pasan al aire libre, donde pueden recibir los beneficiosos rayos de luz natural.
Hasta hace una década se creía que las altas tasas de miopía entre los asiáticos podían ser debidas a la genética. Sin embargo, los últimos experimentos científicos parecen desmentir dicha creencia. Como ejemplo se cita el país de Singapur, en donde los tres grupos étnicos principales (indios, chinos y malayos) han visto como aumentaba el número de miopes en esta última década. En los demás países asiáticos también se ha visto un incremento de los casos demasiado acusado como para tratarse a factores genéticos.
“Cualquier tipo de justificación genética no explica la velocidad del cambio, los cambios en el patrimonio genético de una población no se producen en dos generaciones. Tanto si se debe a un factor ambiental o a un efecto del mismo sobre el genoma, lo que importa es que no se debe al acervo génico, es el entorno”, subrayó Ian Morgan, líder del estudio.
La miopía ha pasado de afectar a un 20% de la población a un 90%, en tan solo medio siglo. Según el estudio, los factores que más han contribuido a acentuar el problema son las largas jornadas de estudios a las que, por presión, se someten los jóvenes asiáticos. Éstas hacen que, además de forzar más la vista, pasen más tiempo encerrados en casa. La solución más simple sería la de aumentar el número de horas que se pasa al aire libre a un mínimo de tres diarias. Los rayos del sol promueven la producción de dopamina, el neurotransmisor que se cree puede evitar la prolongación del globo ocular.
El estudio se ha llevado a cabo con jóvenes de varios países asiáticos como son China, Taiwán, Hong Kong, Japón, Singapur y Corea del Sur. Los que hayáis visitado alguno de estos países seréis conscientes de la cantidad de chicos que llevan gafas.
Según Morgan, “no hace falta que estén debajo de un sol intenso, puede lograrse también bajo un día nublado en el Reino Unido”. En dicho país las tasa de miopía en jóvenes se ha mantenido estable entre el 20% y el 30%
Uno de los mayores problemas de ir a ver una película 3D al cine es que no es nada cómodo hacerlo si vas con gafas. El hecho de tener que filtrar la luz a través de los cristales de las gafas polarizadas hace que el espectador miope tenga que llevar dos pares de gafas al mismo tiempo, cosa que es de lo más incómoda.
Por supuesto siempre nos queda la solución de ser previsores e ir al cine con lentillas. ¿Pero qué pasa si la sesión de cine ha sido un plan improvisado que te ha pillado con las gafas puestas y las lentillas en casa? ¿O qué pasa si, simplemente, no te gusta o no puedes llevar lentillas?
A este mismo problema se han debido enfrentar los diseñadores Lucy Lung y Daejin Ahn, ya que han sido ellos los que han dado con una solución para este problema.
¿Su solución? Una película adhesiva que se adapta a cualquier lente de gafa para convertirla, al instante, en un par de gafas polarizadas aptas para ver cine en 3D. La película vendría con un adhesivo fácil de quitar que no deja marcas en los nada baratos cristales de nuestras gafas.
Por el momento se trata tan sólo de un concepto que no se comercializa, pero tiempo al tiempo. Donde hay negocio siempre habrá alguien dispuesto a invertir.
Tendrá lugar en el Auditorio Grisolía de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia los próximos días 20 y 21 de abril y en él se tratarán temas oftalmológicos como nuevas técnicas de cirugía ocular, el glaucoma y enfermedades que puedan conllevar un riesgo para la visión como son la diabetes y los trastornos reumáticos.
El viernes se abrirá la primera jornada, que estará dividida en 4 bloques.
- Se hablará sobre todo lo referente a cataratas y lentes intraoculares. El Doctor Javier Montero hará una exposición sobre una nueva técnica de implante usada cuando no existe un soporte suficiente para el cristalino artificial.
- Se continuará hablando sobre la órbita ocular y la vía lacrimal. El Doctor Vilkram D. Duraidaj expondrá acerca de técnicas para la reconstrucción de la órbita y la cara tras accidentes aparatosos.
- Las enfermedades vasculares de retina será las protagonistas del tercer bloque en el que la ponencia de Poshie J. Bakri sobre una nueva técnica para recuperar la visión en las primeras 48 horas después de sufrir una embolia en los vasos retinianos será el plato fuerte.
- Para cerrar la jornada del viernes Inmaculada Calvo nos hablará sobre la uveítis (una enfermedad de inflamación ocular) y el Dr. Tomás Torres, oftalmólogo especialista en países en vías de desarrollo, ofrecerá una charla titulada “La retina en las grandes plagas”. Para terminar se hará una mesa redonda sobre tratamientos en pacientes diabéticos.
La segunda y última jornada será la del sábado, en la que se realizará:
- Una sesión sobre las diferentes patologías oculares así como un monográfico sobre el glaucoma. Elie Dahan hará una conferencia sobre los implantes ExPress en esta enfermedad.
- La tarde se cerrará con una sesión de video cirugía sobre el glaucoma y una ponencia del Dr. Schargel en la que informará de la tecnología pionera que se ha implantado en el Hospital de Torrevieja.
Así que ya sabéis, si no queréis dejar de formaros en este complicado campo no podéis perderos esta cita.
Las personas con problemas de visión pueden descargarse ya en sus dispositivos móviles de pantalla táctil la aplicación “Loowi”, que ha sido desarrollada para facilitar el uso del terminal gracias a un diseño de sencillos iconos de gran tamaño y contraste, además de un sistema de vibración y voz que guía al usuario. La aplicación ha sido desarrollada por ingenieros de la Universitat Jaume I, en colaboración con la empresa Raylight y el Instituto Tecnológico de Óptica, Color e Imagen.
La aplicación utiliza un diseño de sencillos iconos de gran tamaño y contraste, además de un sistema de vibración y voz, que va guiando al usuario
Las personas con problemas de visión pueden descargarse ya en sus dispositivos móviles de pantalla táctil la aplicación Loowi, desarrollada para facilitar el uso del terminal gracias a un diseño de sencillos iconos de gran tamaño y contraste, unido a un sistema de vibración y voz, que va guiando al usuario en todo momento.
Según los responsables del proyecto, la aplicación es específica para entornos Android y se puede descargar ya por 2,99 euros y resulta de gran utilidad para personas que tienen algún problema de visión, como son las personas mayores con vista cansada, hipermétropes, pero también todos aquellos que tienen discapacidades visuales más severas.
En la investigación han trabajado durante un año y medio un amplio grupo de estudiantes de Ingeniería Técnica en Diseño Industrial, Ingeniería Técnica en Informática e Ingeniería Informática, bajo la dirección de Rosario Vidal, quien destaca asimismo la participación a la hora de probar la aplicación del estudiantado de la Universidad de Mayores de la UJI.
También para iPhone
Gracias a la aplicación Loowi, disponible también en entornos de iPhone, el usuario cuenta con una pantalla de inicio con nueve grandes iconos (llamadas, agenda, sms, reloj, aplicaciones, ajuste, internet, lupa y gps) en color blanco sobre fondo negro para favorecer su visión.
Un interfaz incorpora sonido a las teclas cuando éstas son pulsadas, estando disponible por el momento en español, inglés y francés. Además, cada icono lleva asociada una vibración diferente, explica Vidal.
La catedrática de Proyectos de Ingeniería destaca que hasta ahora los dispositivos móviles adaptados para personas con problemas de visión eran muy costosos, lo que impedía que muchas personas pudieran acceder a una tecnología básica en la sociedad actual.
Asimismo, la investigadora explica que también se está avanzando en el desarrollo de una lupa electrónica que permitirá la lectura automatizada de textos mediante técnicas OCR (Optical character recognition) y TTS (Text to speech). “Así, por ejemplo, una persona con visión reducida podrá ir a un restaurante y a través de la lupa escanear la carta y que el móvil la lea”, señala.
Concretamente ya se ha desarrollado un primer prototipo para dispositivos Android que permite aumentar el tamaño de los textos y convertirlos en blanco y negro puros para facilitar su lectura por parte de personas aquejadas de baja visión.
Para llevar a cabo esta iniciativa la UJI, Raylight y AIDO han contado con la financiación del IMPIVA y de la Comunidad Europea a través de fondos FEDER. Una vez desarrollada la aplicación, se está dando a conocer con una excelente acogida en foros como The Fifth International Conference on Advances in Computer-Human Interactions, celebrada el pasado mes de enero en Valencia, o The Mobile World Congress 2012, que tuvo lugar a finales de febrero en Barcelona.
Pawan Sinha es profesor en el laboratorio del Instituto Tecnológico de Massachusetts y ha dedicado su vida a investigar cómo el cerebro aprende a reconocer y usar los patrones que nos rodean.
Además realiza una labor humanitaria con el Proyecto Prakash (término que significa “luz” en sánscrito) localizando y ayudando a niños desfavorecidos con problemas de visión en La India. Desde que se abrió el proyecto en 2003 ha ayudado a más de 700 niños a recuperar la totalidad o parte de su visión. Lo curioso del proyecto es que los niños son ayudados libre de costes sean útiles o no para sus investigaciones. Sinha ha creado un vínculo especial entre investigación y filantropía que desde aquí queremos aplaudir.
En la conferencia que dio en TEDIndia 2009 nos habla de las dos facetas de su investigación, desmontando por el camino muchas ideas preconcebidas que los científicos tenían acerca de cómo se desarrolla el sistema visual del cerebro.
En la década de los 70 dos jóvenes rusos discutieron hasta llegar a las manos. Por fortuna o por desgracia en uno de los puñetazos que se intercambiaron se rompieron las gafas de uno de ellos, haciendo que algunos cristales acabasen alojados en su ojo, causándole laceraciones en la córnea.
Para poder deshacerse de los cristales hubo que retirar una capa superficial de córnea. Por aquel entonces se había trabajado muy poco en ese campo de la oftalmología, siendo unos trabajos llevados a cabo 40 años antes por el japonés Sato los únicos que habían hecho uso de incisiones en el globo ocular, por lo que los doctores no estaban seguros de que el paciente fuese a recuperar la vista. Pero tras unas semanas de reposo el paciente no sólo volvió a ver sino que su miopía se había reducido significativamente.
El resultado conjunto del accidente y el tratamiento fue una córnea más plana.
Fue entonces cuando el médico que atendió al paciente, el Dr. Fyodorov, pensó que si dos muchachos habían conseguido reducir la miopía de uno de ellos mediante cortes y por accidente, tal vez un médico capacitado podría hacerlo intencionadamente. Así que se puso a trabajar en ello, consiguiendo descifrar el número y tipo de cortes que había que hacer para darle una nueva forma a la córnea, inventando de paso un cuchilla especial hecha de diamante que era necesaria para el proceso.
A finales de esa misma década el Dr. Leo Bores ya había introducido esa nueva técnica en los Estados Unidos tras una visita a Fyodorov en la Unión Soviética.
Esas primeras operaciones de Queratotomía Radial evolucionaron con la tecnología hasta llegar a ser las operaciones láser que a día de hoy se practican en todo el mundo. Haciendo que millones de personas puedan deshacerse de sus gafas.
Curioso cuanto menos ¿No?
Tranquilos. Cuando hablamos de “moscas volantes” en el contexto de la salud visual, nos referimos a un síntoma que va en aumento en la actualidad: se trata de un trastorno en los ojos en el que se ven una especia de puntos negros, manchas o formas flotantes que parece que vuelan o pasan por delante. También son conocidas como “telarañas en los ojos”.
Estos “cuerpos flotantes” se producen porque las células de humor vítreo presentes en nuestros ojos se han vuelto más densas y opacas, y se dan con mayor frecuencia en aquellas personas con problemas de visión, como la miopía.
Se perciben con mayor claridad al mirar fijamente a una superficie uniforme y de color blanco (como, por ejemplo, un , documento en la pantalla del ordenador), y aunque su tratamiento es complicado, sí que existen una serie de recomendaciones para ponerle freno en pos de garantizar nuestra salud visual: mantener una alimentación adecuada, evitar la fatiga visual, trabajar con una correcta iluminación, así como utilizar las gafas adecuadas para evitar el desgaste.
La miopía es una de las enfermedades visuales más comunes, y las cifras, por desgracia, no dejan de crecer conforme avanza el tiempo. A pesar de que en muchos casos es congénita, cada vez forzamos más la vista, y nuestros ojos están más expuestos a este tipo de degeneraciones en la capacidad visual.
Como ya sabemos, la miopía es, en pocas palabras, un defecto en la capacidad del ojo para enfocar ciertos objetos. Pero habría que ir más allá y saber responder, especialmente, a dos preguntas: “¿cómo se descubre?” y “¿cuál es su tratamiento?”
A la primera, no hay mejor forma de descubrirla a tiempo que realizando revisiones a los niños menores de 5 años, lo que permitirá, si se da el caso, llevar a cabo el tratamiento de forma rápida. Por ello, los controles médicos son más que necesarios en este periodo de crecimiento, tenga el niño molestias o no.
A la segunda, el tratamiento básico consiste en elegir las lentes adecuadas al defecto de refracción del ojo. El uso de lentes de contactos no es recomendable hasta que el niño sea capaz de manejarlas por sí mismo (más o menos a partir de los 10 años).
Recientemente, un estudio internacional mostraba cómo existe un gen que favorece la aparición de la miopía. Pero la herencia genética no es lo único que determina la aparición de este defecto en la visión, sino que los factores ambientales son también esenciales. Por eso es interesante el hecho de que, geográficamente, la miopía tienda a concentrarse. Es más común en países industrializados. La explicación de esta mayor frecuencia la podemos localizar en un mayor uso de ordenadores, aparatos electrónicos y libros. La miopía está aumentando en todas partes, pero es en Taiwán donde el problema de la miopía entre los niños es más agudo que en cualquier otro lugar del mundo.
La miopía en esta isla del este asiático ha crecido vertiginosamente. Las estadísticas muestran que nueve de cada diez niños residentes en Taiwán tienen miopía, y de hecho muchos niños comienzan a manifestarla ya en su primer año en el colegio. Los datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad de Taiwán señalan que el 70% de los niños taiwaneses lleva gafas. Dos tercios de los adolescentes sufren este problema, y el 95,8% de los estudiantes en universidades taiwanesas perciben los objetos más lejanos como borrosos.
Los oftalmólogos del país relacionan el problema, aparte de con las horas de dedicación al estudio y lectura de caracteres chinos diminutos, con las vacaciones de verano. La televisión, el ordenador, y pasar el tiempo en espacios cerrados favorecen esta condición.










