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La próxima semana tendrá lugar, en el Palacio de Exposiciones y Congresos FIBES de Sevilla, el encuentro anual de la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto-Reactiva (SECOIR).
En él se reunirán más de mil oftalmólogos (muchos de ellos legados del extranjero) para repasar las novedades de este sector, así como para analizar las técnicas más vanguardistas en cirugía de cataratas, astigmatismo, enfermedades de la córnea, glaucoma y otras enfermedades causantes de problemas de visión.
También habrá lugar para hablar sobre los últimos productos de consumo relacionados con la salud ocular, como pueden ser los sueros y lágrimas artificiales o las lentes multifocales. Este año, por primera vez, se hará también una sesión sobre como acercar la medicina a los pacientes a través de las redes sociales.
La cita tendrá lugar entre los días 23 y 26 de mayo en el lugar ya mencionado. Si eres un profesional de la medicina ocular no deberías perdértelo.
Ha sido en Corea del Sur donde un equipo de la Seoul National University College of Medicine capitaneado por el Doctor Jeong-Min Hwang le ha dado una nueva función a los controles que, tradicionalmente, no sirven sino para jugar.
El caso es que existe una enfermedad llamada Tortícolis Ocular que viene derivada de un estrabismo (fundamentalmente vertical). Al producirse un estrabismo los niños tienden a inclinar la cabeza para compensar las deficiencias de visión. Eso hace que finalmente se desarrolle una contracción prolongada de los músculos del cuello.
Esta enfermedad, que según el Dr. Hwang padece el 1.3% de los niños, requiere de mediciones precisas de las posición de la cabeza para evaluar su progresión y determinar el tratamiento. Estas mediciones hasta ahora se han hecho principalmente con un aparato llamado CROM (Cervical Range Of Motion).
El equipo de la universidad ha creado mediante el uso de Wiimotes (así se llama en inglés el mando usado en la consola Nintendo Wii, el cual está dotado de giroscopios y acelerómetros que le permiten medir su posición en el espacio) conectados a un ordenador un sistema que es capaz de reconocer y registrar los movimientos de la cabeza del niño en tiempo real. Los diseñadores del invento destacan la importancia de esta característica, ya que en la práctica clínica es difícil realizar las mediciones a niños con CROM, ya que éstos no paran de moverse.
El invento ha sido bautizado como IOHT (Infraread Optical Head Tracker) y debido a sus ventajas como el reconocimiento en tiempo real, facilidad de uso y bajo coste esperan que se empiece a usar en los próximos años alrededor de todo el mundo.
El uso de productos empleados en la dermocosmética en tratamientos médicos y, concretamente, visuales, ha revelado tener un gran éxito. La inyección de toxina botulínica (popularmente conocida como botox) es una manera de tratar el estrabismo evitando la cirugía y consecuencias negativas, ya que los efectos secundarios de la aplicación de esta técnica para aliviar este defecto de la visión son muy reducidos. No es una técnica novedosa, pues lleva practicándose con buenos resultados desde hace ya años, aunque los tratamientos con lentes o la cirugía siguen siendo los remedios más frecuentes para la corrección del estrabismo.
El estrabismo consiste en la desviación de los ojos (o, al menos, uno de ellos) por un desvío muscular, perdiendo el paralelismo entre ambos. Suele aparecer en la infancia y su efecto no es sólo físico, sino que es importante su tratamiento ya que la correcta visión binocular depende del alineamiento de los ojos, pudiendo darse casos de doble visión, sensaciones de desequilibrio y dificultades en la coordinación manual-visual, de no tratarse.
La inyección de botox en uno o varios de los músculos extraoculares producen la relajación del músculo y una mayor movilidad. La inyección que permite evitar la cirugía, la aparición de cicatrices y el desplazamiento de tejido muscular. El pinchazo precisa una sedación de unos cinco minutos, ya que la aproximación de una aguja al ojo puede asustar a los niños.
Depresión, déficit de atención, ansiedad, fobias… Los jóvenes con estrabismo durante la infancia tienen un riesgo casi tres veces mayor de sufrir este tipo de desórdenes; aunque se trata de un tipo de estrabismo muy específico: exotropia intermitente.
Cuando se enfoca la mirada a un objeto cercano, el ojo se desvía hacia el centro, “aunque habitualmente en pocos segundos se recupera el parelelismo visual”, indicó Carolina Rabanaque, oftalmólogo del Hospital Infanta Sofía (San Sebastián de los Reyes, Madrid). Suele presentarse desde el primer año de edad y aparece sobre todo cuando el niño se enfada o está distraído. Una vez diagnosticada, puede tratarse con gafas, ejercicios específicos y si a los cuatro o cinco años continúa, entonces se procede a una intervención quirúrgica.
Con el objetivo de evaluar la prevalencia y las diferencias sexuales de las enfermedades psiquiátricas entre los jóvenes con estrabismo, un equipo de científicos del departamento de Oftalmología de la Clínica Mayo (Rochester, Minnesota, Estados Unidos) realizó un seguimiento durante 20 años de los casos de 183 pequeños con exotropia intermitente y otros tantos sin esta patología.
Desde que nacemos, nuestra salud visual empieza a manifestar toda clase de problemas que afecta desde que somos bebés. Es por ello que, ante cualquier manifestación o síntoma visual del niño, es recomendable acudir rápidamente al oftalmólogo.
Algunas señales o primeros síntomas que podemos detectar cuando el bebé no ve correctamente son frotamiento de los ojos repetidamente, parpadeo continuo, lagrimeo exagerado, ojos muy rojos, sensibilidad a la luz externa, alcanzar los objetos con la mano para verlos de cerca, dolores de cabeza o mareos continuos.
Además de todo esto, se aconseja llevar al oftalmólogo al recién nacido a partir de los 6 meses para que realice una revisión exhaustiva y especificar que todo está correctamente. Ya sabemos que más vale prevenir que curar.




