Entradas con la etiqueta ‘ceguera’
La próxima semana tendrá lugar, en el Palacio de Exposiciones y Congresos FIBES de Sevilla, el encuentro anual de la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto-Reactiva (SECOIR).
En él se reunirán más de mil oftalmólogos (muchos de ellos legados del extranjero) para repasar las novedades de este sector, así como para analizar las técnicas más vanguardistas en cirugía de cataratas, astigmatismo, enfermedades de la córnea, glaucoma y otras enfermedades causantes de problemas de visión.
También habrá lugar para hablar sobre los últimos productos de consumo relacionados con la salud ocular, como pueden ser los sueros y lágrimas artificiales o las lentes multifocales. Este año, por primera vez, se hará también una sesión sobre como acercar la medicina a los pacientes a través de las redes sociales.
La cita tendrá lugar entre los días 23 y 26 de mayo en el lugar ya mencionado. Si eres un profesional de la medicina ocular no deberías perdértelo.
Según científicos de la Australian National University (Camberra) el aumento de los casos de miopía en las grandes urbes de extremo Oriente se debe a la escasez de horas que los jóvenes asiáticos pasan al aire libre, donde pueden recibir los beneficiosos rayos de luz natural.
Hasta hace una década se creía que las altas tasas de miopía entre los asiáticos podían ser debidas a la genética. Sin embargo, los últimos experimentos científicos parecen desmentir dicha creencia. Como ejemplo se cita el país de Singapur, en donde los tres grupos étnicos principales (indios, chinos y malayos) han visto como aumentaba el número de miopes en esta última década. En los demás países asiáticos también se ha visto un incremento de los casos demasiado acusado como para tratarse a factores genéticos.
“Cualquier tipo de justificación genética no explica la velocidad del cambio, los cambios en el patrimonio genético de una población no se producen en dos generaciones. Tanto si se debe a un factor ambiental o a un efecto del mismo sobre el genoma, lo que importa es que no se debe al acervo génico, es el entorno”, subrayó Ian Morgan, líder del estudio.
La miopía ha pasado de afectar a un 20% de la población a un 90%, en tan solo medio siglo. Según el estudio, los factores que más han contribuido a acentuar el problema son las largas jornadas de estudios a las que, por presión, se someten los jóvenes asiáticos. Éstas hacen que, además de forzar más la vista, pasen más tiempo encerrados en casa. La solución más simple sería la de aumentar el número de horas que se pasa al aire libre a un mínimo de tres diarias. Los rayos del sol promueven la producción de dopamina, el neurotransmisor que se cree puede evitar la prolongación del globo ocular.
El estudio se ha llevado a cabo con jóvenes de varios países asiáticos como son China, Taiwán, Hong Kong, Japón, Singapur y Corea del Sur. Los que hayáis visitado alguno de estos países seréis conscientes de la cantidad de chicos que llevan gafas.
Según Morgan, “no hace falta que estén debajo de un sol intenso, puede lograrse también bajo un día nublado en el Reino Unido”. En dicho país las tasa de miopía en jóvenes se ha mantenido estable entre el 20% y el 30%
Tendrá lugar en el Auditorio Grisolía de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia los próximos días 20 y 21 de abril y en él se tratarán temas oftalmológicos como nuevas técnicas de cirugía ocular, el glaucoma y enfermedades que puedan conllevar un riesgo para la visión como son la diabetes y los trastornos reumáticos.
El viernes se abrirá la primera jornada, que estará dividida en 4 bloques.
- Se hablará sobre todo lo referente a cataratas y lentes intraoculares. El Doctor Javier Montero hará una exposición sobre una nueva técnica de implante usada cuando no existe un soporte suficiente para el cristalino artificial.
- Se continuará hablando sobre la órbita ocular y la vía lacrimal. El Doctor Vilkram D. Duraidaj expondrá acerca de técnicas para la reconstrucción de la órbita y la cara tras accidentes aparatosos.
- Las enfermedades vasculares de retina será las protagonistas del tercer bloque en el que la ponencia de Poshie J. Bakri sobre una nueva técnica para recuperar la visión en las primeras 48 horas después de sufrir una embolia en los vasos retinianos será el plato fuerte.
- Para cerrar la jornada del viernes Inmaculada Calvo nos hablará sobre la uveítis (una enfermedad de inflamación ocular) y el Dr. Tomás Torres, oftalmólogo especialista en países en vías de desarrollo, ofrecerá una charla titulada “La retina en las grandes plagas”. Para terminar se hará una mesa redonda sobre tratamientos en pacientes diabéticos.
La segunda y última jornada será la del sábado, en la que se realizará:
- Una sesión sobre las diferentes patologías oculares así como un monográfico sobre el glaucoma. Elie Dahan hará una conferencia sobre los implantes ExPress en esta enfermedad.
- La tarde se cerrará con una sesión de video cirugía sobre el glaucoma y una ponencia del Dr. Schargel en la que informará de la tecnología pionera que se ha implantado en el Hospital de Torrevieja.
Así que ya sabéis, si no queréis dejar de formaros en este complicado campo no podéis perderos esta cita.
La ceguera al cambio es la incapacidad de percibir cambios en el campo visual, por muy evidentes que estos sean, siempre y cuando no seas testigo del momento exacto del cambio.
Una vez más estamos hablando de “deficiencias visuales” provocadas por el incorrecto procesamiento que hace el cerebro de los datos enviados por los ojos y no por problemas en los ojos en sí mismos.
Este hecho fue estudiado por primera vez por George McConkie en la década de los 70, en unos experimentos en los que consiguieron realizar enormes cambios en textos o películas mostrados sin que el sujeto se diese cuenta. En uno de estos experimentos, realizaron Eye Tracking (estudiaron los patrones de movimiento de las pupilas para saber en qué punto concreto de la pantalla se estaba fijando el sujeto) para decidir cual era el momento ideal para intercambiarle las cabezas a los protagonistas de la película sin que el espectador fuese consciente del cambio. Dado que el sujeto del experimento no veía el cambio en sí, al volver a fijar la mirada en las cabezas de los personajes el cerebro no notaba nada raro.
Todo esto que puede sonar tan raro está relacionado con lo que los científicos denominan memoria visual, inattentional blindness y los movimientos sacádicos (de los que os hablaremos en próximas entradas). Simplificando un poco las cosas podríamos resumir dos puntos claves.
1. Los seres humanos no vemos las cosas como una imagen completa o una fotografía. En lugar de eso nos fijamos en pequeños detalles, centramos nuestra atención en pequeños elementos (mediante los ya citados movimientos sacádicos) con los que luego nuestro cerebro se encarga de formar la imagen completa.
2. Como ya demostramos con el vídeo de los pases del equipo de baloncesto en la entrada sobre las agnosias visuales, el cerebro recibe tal cantidad de estímulos y datos que no es capaz de procesarlos todos, por lo que desecha la información que no considera primordial.
Eso es lo que hace que nuestro cerebro sea tan poco fiable a la hora de percibir la realidad y,por lo tanto, sea engañado tan fácilmente. La mayoría de las personas niegan que esto sea posible, incluidos los sujetos de los diferentes experimentos, los cuales sólo fueron capaces de admitir sus propias limitaciones una vez se les repitió el experimento estando esta vez bajo aviso (una vez más, podéis hacer vosotros mismos la prueba con el vídeo enlazado en la entrada de las agnosias visuales).
Estudios posteriores a los realizados por McConkie en los 70 han arrojado nuevos datos sobre este curioso proceso. Por ejemplo, se ha descubierto que el problema no es completamente neurológico sino que los factores culturales influyen. Esto se se consiguió realizando cambios a una imagen estática que los sujetos miraban. Si bien en este experimento se medía el tiempo de reacción (lo que tardaba el sujeto en darse cuenta del cambio) se vio que los sujetos norteamericanos eran mucho más rápidos localizando cambios en los elementos principales de la imagen, mientras que los sujetos asiáticos lo eran localizando cambios en las áreas periféricas de la imagen.
A día de hoy también se sabe que las personas afectadas de autismo son menos propensos a no ver los cambios. Se cree que es porque una de las características del autismo es un control atípico de la atención. Al parecer al sufrir autismo uno tiene una incapacidad para filtrar los estímulos externos (¿recordáis lo que os decíamos acerca de que el cerebro recibe tanta información que tiene que desechar parte de ella? Pues al parecer los autistas no lo hacen), lo que hace que sus cerebros sean, en cierta manera, más difíciles de engañar y mas conscientes de los cambios que se producen a su alrededor.
Si todavía os cuesta creer lo que estáis leyendo, podéis ver este vídeo en el que el mentalista británico Derren Brown demuestra, con personas de la calle, que todos padecemos de esta curiosa “enfermedad” (entrecomillado porque en realidad no es una enfermedad, sino la manera que tiene nuestro cerebro de trabajar) en mayor o menor medida.
Si no, siempre podéis experimentar vosotros mismos aquí y aquí.
Pawan Sinha es profesor en el laboratorio del Instituto Tecnológico de Massachusetts y ha dedicado su vida a investigar cómo el cerebro aprende a reconocer y usar los patrones que nos rodean.
Además realiza una labor humanitaria con el Proyecto Prakash (término que significa “luz” en sánscrito) localizando y ayudando a niños desfavorecidos con problemas de visión en La India. Desde que se abrió el proyecto en 2003 ha ayudado a más de 700 niños a recuperar la totalidad o parte de su visión. Lo curioso del proyecto es que los niños son ayudados libre de costes sean útiles o no para sus investigaciones. Sinha ha creado un vínculo especial entre investigación y filantropía que desde aquí queremos aplaudir.
En la conferencia que dio en TEDIndia 2009 nos habla de las dos facetas de su investigación, desmontando por el camino muchas ideas preconcebidas que los científicos tenían acerca de cómo se desarrolla el sistema visual del cerebro.
¿Qué es el tracoma? Nosotros no teníamos ni idea hasta que entramos en la web de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y nos encontramos con una historia sobrecogedora; la historia de Mzurisana, una joven africana a la que esta enfermedad visual está causando graves problemas.
Según la OMS, “el tracoma es una enfermedad ocular causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. La infección comienza generalmente en la lactancia o la niñez. Si no se trata, los años de continua infección hacen que el párpado se doble hacia dentro y las pestañas rocen el globo ocular. Esto da lugar a un dolor intenso y a la cicatrización de la córnea (parte transparente de los ojos), lo que conduce finalmente a una ceguera irreversible. El tracoma es endémico en muchas de las zonas rurales más pobres y remotas de África, Asia, América Central y del Sur, Australia y el Oriente Medio”.
Es por ello, y como hemos mencionado en más de una ocasión, vital que existan organizaciones de carácter humanitario que se dediquen a tratar estos problemas visuales que pueden degenerar en ceguera (que en regiones como África es mil veces más grave que en cualquier país desarrollado), así como colaborar en acciones como el reciclado de gafas. Todo el mundo tiene derecho a disfrutar de una óptima salud visual.
El mundo de la salud visual no deja de sorprendernos. Una de las creencias más asentadas en la sociedad es aquella que atribuye a las personas con ceguera una mayor sensibilidad en el resto de los sentidos, como, por ejemplo, el olfato. Según un estudio realizado el año pasado en la Universidad de Montreal, este mito queda desterrado.
“Existe una leyenda urbana que sostiene que las personas ciegas tienen un olfato mejor que el resto, pero estamos descubriendo que esto es falso”, señaló Maurice Ptito, profesor de la Escuela de Optometría de la Universidad de Montreal. “Sin embargo, sí es verdad que son diferentes en cuanto a sus esfuerzos cognitivos”, concluyó.
Al parecer, el estudio, realizado con 25 sujetos (11 de ellos con ceguera de nacimiento) y en el que tuvieron que rellenar un cuestionario y tratar de distinguir entre varios olores distintos aportó un dato revelador, y es que dichas personas utilizaban más ciertas regiones del cerebro asociadas al olfato.
Los datos proporcionados por la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV) no son nada alentadores en cuanto al número de casos de enfermedades de retina en nuestro país: “más de dos millones de españoles sufren de este problema y corren el riesgo de quedarse ciegos”. En estos casos, la detección precoz es fundamental para poder buscar soluciones antes de que sea demasiado tarde.
Aunque las cifras son bastante malas, cabe matizar que los enormes avances médicos como la proliferación de determinados fármacos específicos y la microcirugía sin sutura, por lo que desde la SERV son optimistas: “todas estas enfermedades retinales tienen cura”.
De entre los principales trastornos oculares que merman la salud visual de los pacientes y causan ceguera son la retinopatía diabética, la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y la alta miopía.
El Colegio de Ópticos-Optometristas de Andalucía, Ceuta y Melilla (CNOOA) ha advertido de los peligros ocasionados por la falta de protección ocular adecuada en la práctica de deportes de nieve: la condición conocida como “ceguera de nieve”, intensificada ahora en plena temporada alta de esquí. Un día en la nieve puede causar más daño a los ojos que un día en la playa. Esto se debe a que la nieve refleja casi el 80% de los rayos solares, con más rayos ultravioleta dirigidos directamente hacia nuestros ojos. Según datos del CNOAA, esta incidencia afecta al 20% de los usuarios que practican esquí o snowboard.
La ceguera de nieve implica la inflamación de la parte interior de los párpados (oftalmia) y de la córnea (queratitis). Pese a su nombre, no implica pérdida de visión; aunque sí se asocia a síntomas como dolor de cabeza, conjuntivitis, ojos rojos, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño (arena) en los ojos y fotofobias anormales. Si la exposición a la luz solar es prolongada en el tiempo, puede llegar a causar cataratas, cáncer de piel en los párpados, e incrementar el riesgo de la degeneración macular.
Los oftalmólogos insisten en la necesidad de prevenir la aparición de esta condición de la visión utilizando gafas con la protección más adecuada, para lo cual recomiendan la consulta a ópticos-optometristas. El grado de protección suele venir indicado en la lente con un número entre 0 y 4: la práctica de deportes de nieve requiere un nivel de protección 3 o 4.
El trastorno visual más grave de todos, la ceguera, es objeto de una gran cantidad de investigaciones tanto científicas como tecnológicas en un intento de solucionar esta discapacidad visual o, por lo menos, de facilitar las condiciones de vida de los invidentes. De esta manera, muchos centros de investigación se centran en el desarrollo de dispositivos que permitan mejorar el sistema de vida de los ciegos.
Uno de estos dispositivos son las llamadas ‘gafas para ciegos’. Han sido desarrolladas por muchos centros de investigación alrededor del mundo, como por ejemplo en el Laboratorio de Neuroquímica y Neuroimagen de la Universidad de La Laguna en Tenerife. El director de este programa señala que no se trata de unas gafas propiamente dichas, sino que se aprovecha la forma de las gafas como soporte para el dispositivo. Las gafas para invidentes funcionan de forma que se aprovechan los estímulos sonoros en el entorno del ciego para configurar una visión espacial que le permita situar los objetos a su alrededor. Además, algunos de estos dispositivos incorporan una luz infrarroja que permite detectar a qué distancia están los objetos.
Estas gafas no son el único dispositivo revolucionario que se está desarrollando como apoyo al bastón o al perro guía. Un caso impactante es el del soldado británico Craig Lundberg, que quedó ciego por una granada. Una tecnología aún en desarrollo le permite “ver” gracias a la transformación de señales visuales en eléctricas. El dispositivo consiste en unas gafas de sol con cámara incorporada, conectadas a un aparato que transforma las imágenes en impulsos eléctricos que llegan a la lengua a través de lo que se ha llamado una “piruleta” de electrodos. Estos transmiten a la lengua diferentes intensidades que se corresponden con el negro, blanco y gris de las imágenes, permitiendo a Craig visualizar la forma, perspectiva y profundidad de los objetos que tiene delante. Gracias a esta tecnología, el ex soldado pudo incluso leer la palabra “cat” en un folio situado a un metro de distancia.









