Archivo del 21 de Febrero de 2012
En marzo del año pasado, la empresa Second Sight fue la primera en recibir la autorización para comercializar retinas artificiales.
Efectivamente, el mercado de los productos cyborg ya existe y cualquiera con dinero suficiente puede acceder a él.
En este caso se trata de un dispositivo llamado Argus II, ideado para ayudar a aquellos que sufran de retinitis pigmentosa. El procedimiento que lleva a cabo el invento es el habitual en estos casos: una cámara especial montada en el centro de unas gafas, la cual envía imágenes a una computadora portátil, la cual procesa la información y las reenvía de manera inalámbrica en un formato especial a un implante dentro del ojo. Este implante por su parte estimula eléctricamente células saludables en la retina, cuya información es procesada por el nervio óptico, el cual envía la información al cerebro. Esta información es “vista” por los usuarios como una serie de destellos de luz, los cuales deben aprender a interpretarse, y que podemos imaginar como una pantalla a blanco y negro de baja resolución. Con la práctica, el cerebro se adapta y empieza a ver formas de manera similar a como ven las personas con vista normal.
Como sucede con todas las nuevas tecnologías el precio hace que el invento no sea accesible para todos, ya que actualmente ronda los 100.000 dólares, pero el hecho de que ya haya otros equipos trabajando en prototipos similares y la velocidad a la que las nuevas tecnologías bajan de precio nos hace tener esperanzas en que en no más de una década éste sea procedimiento al alcance, si no de todos, sí de una mayoría.

