Archivo de Agosto de 2010
Las lentes de contacto son realmente un gran invento porque permiten corregir la vista sin necesidad de llevar gafas. Por razones estéticas o comodidad son muchas las personas que optan por las lentes de contacto, pues realmente parece que no necesites gafas.
Ahora bien, como todas las cosas, tiene sus pros y contras en su utilización, aunque de las primeras lentes que surgieron a las actuales se ha avanzado mucho y cada vez son más sofisticadas, adaptadas a prácticamente a casi todos los ojos.
Por un lado presenta la comodidad de poder ir a todos lados con ellas, sin necesidad de estar pendiente de las gafas. Pero, a su vez, hemos de tener especial cuidado de su mantenimiento cuando pasamos algunos días fuera de casa, pues han de estar bien resguardadas en los recipientes que nos darán para conservarlas.
Hoy en día, el número de niños que llevan gafas o lentillas aumenta considerablemente. No se saben bien las causas, si los malos hábitos o por si se lleva a los niños antes al óptico para controlar la vista.
Lo cierto es que, según los datos del V Estudio de Salud Visual de los Españoles, la mitad de los niños madrileños usa gafas o lentillas. Este dato importante nos expone la radiografía de la cantidad de niños que tienen problemas ópticos desde edades muy tempranas.
De hecho, un estudio de Fremap establece que los niños menores de 10 años son los principales afectados por traumatismos oculares, ya que padecen el 15% de los casos que se producen en España. La miopía, el estrabismo, el lagrimeo o la conjuntivitis son los principales problemas visuales más comunes en esta edad.
La técnica avanza rápidamente y cada día tenemos noticias de algún descubrimiento dentro del sector óptico. Según Europa Press, han aparecido unas gafas donde es el propio usuario el que ajusta sus dioptrías sin necesidad de acudir al óptico.
Al parecer, la Fundación Focus on Vision ha desarrollado unas gafas que permiten al propio usuario corregir su deficiencia óptica. Tales gafas especiales se van a distribuir en países en vías de desarrollo con el fin de que sus ciudadanos también puedan corregir los problemas ópticos, pues en su mayoría no pueden permitirse ir al oculista.
Este es un hecho importante porque según la OMS, la Organización Mundial de la Salud, el 90% de las personas con discapacidad visual habitan en los países más pobres. Y sufren enfermedades severas, como pueden ser cataratas o glaucoma, en gran parte porque no se protegen de las radiaciones solares que tanto daño producen en los ojos.
Con la llegada del curso escolar en septiembre, es el momento de llevar a los niños a la revisión de la vista. Es muy importante, pues el verano es una de las épocas donde los ojos han podido sufrir mayores problemas, debido a los cambios de tiempo, el cloro de las piscinas y la exposición a los rayos solares.
Aunque es normal realizar una revisión ocular en algunos colegios, debemos acudir al oculista u oftalmólogo para determinar si los niños necesitan gafas. Recordemos ir al pediatra primero, si los niños son muy pequeños, el cual nos dirigirá a algún especialista si detecta algún problema importante.
Y es que hemos de poner remedio antes de que sea demasiado tarde, porque se ha demostrado que un 80% de la información que percibimos se hace a través de la vista. Uno de cada cuatro niños padece algún defecto visual, tales como miopía, astigmatismo o hipermetropía. Y son muchos los padres que desconocen que sus hijos tienen tales problemas visuales.
El verano es una de las épocas más peligrosas para nuestra salud visual porque hay cambios de tiempo bruscos, humedad, ambiente seco, y los daños del agua de las piscinas y el mar, además de los rayos solares que perjudican seriamente nuestros ojos.
Es inevitable ir a la piscina y que el cloro incida directamente en los ojos, sobre todo de los niños, los más sensibles, los que llevan lentes de contacto o sufran alguna alergia. Para ello nos protegeremos con gafas de buceo homologadas y acudiremos al óptico antes del verano para que nos asesore sobre los posibles riesgos y las soluciones para prevenir.
Algo parecido sucede con el agua marina. La sal puede producir algunas infecciones, por lo que hemos de ir provistos de gafas antes de sumergirnos en la playa. La concienciación ha de ser plena por parte de los bañistas y, en especial para los padres que deben tener cuidado con la vista de sus hijos, que acaban siendo el colectivo con más riesgo a padecer enfermedades visuales infecciosas.
Hay determinados factores externos, como el tiempo, las condiciones meteorológicas o la luz que inciden directamente en la salud visual. Por ello hay que tener especial cuidado, sobre todo, en aquellas personas más sensibles a estos factores.
Uno de los más peligrosos son los rayos ultravioletas del sol. Pues hemos de destacar que su impacto sobre los ojos puede producir enfermedades visuales muy graves y algunas de ellas totalmente irreparables.
Un estudio europeo sobre Salud Visual establece que un 88% de los españoles sienten molestias en el deslumbramiento de los rayos solares, un 83% es sensible a la luz brillante y un 70% siente molestias de forma habitual en los ojos.






